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Reseña editorial: Jesús

Cesar Custodio | Mar 1st

Jesús, el hombre que desafió el mundo y confronta tu vida, en su tercera edición, incluye cinco capítulos nuevos desde su primera edición. Este libro presenta una respuesta a una de las más complejas problemáticas que atraviesa la iglesia evangélica en Latinoamérica: una eliminación de Cristo del centro de las cosas.

Sobre esta realidad de la iglesia, el pastor Miguel afirma que, “La tendencia en los últimos años ha sido la de humanizar tanto a Jesús que se ha perdido la reverencia por Su santidad y Su señorío sobre nuestras vidas”.

Sobre este punto el autor refuerza, diciendo: “Creemos que muchos creyentes no llevan una vida cristiana consagrada porque no tienen un verdadero conocimiento de la persona hacia la cual apunta todo el Antiguo Testamento y sobre quien gira toda la revelación del Nuevo Testamento.”

Entonces, en este tiempo, tal vez como en ningún otro, los púlpitos no predican a Cristo, las vidas de los creyentes no son vividas como Cristo, y aquellos que profesan amarle no andan como Él anduvo. En este libro, el pastor Miguel Núñez se enfoca en dar a conocer de manera profundamente bíblica a la persona más importante del universo, al tema que impregna la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis; hablamos de nuestro Señor Jesucristo.

Jesús confrontó el mundo, pero no se limita solo ahí, también confronta nuestras vidas, nuestros corazones, nos muestra nuestra condición y se presenta como el único camino hacia el Padre. Jesús destruye nuestro orgullo, nos enseña sobre sumisión, nos educa en obediencia, pero Él no es solo un mero ejemplo, Él es el perfecto sustituto por nuestros pecados. Sobre esto, el autor señala: “Cuando Cristo murió en nuestro lugar, tomó la ley, la clavó en la cruz y la anuló”.

Entonces, probablemente el lector se pregunte, ¿qué tiene de nuevo esta edición? La última versión de este libro incluye, como se dijo, cinco capítulos más que las anteriores. En ellos se profundiza la cruz de Cristo, ya que es en ella en la que se comprende la misión de Jesús. La cruz es el pago de la deuda que refleja nuestra condición; si se observa la cruz, podemos entender cuán profundamente hemos caído en el pecado.

La cruz nos permite entender la severidad de nuestras faltas, y esta verdad es algo que no se puede silenciar o suavizar. Por ello, otro enfoque en estos capítulos se da en la predicación centrada en Cristo, su persona y obra, y cómo esta debe impactar y ser el pilar fundamental de la dieta constante que los pastores provean para las ovejas de su iglesia.

En una sociedad empapada por el materialismo, el éxito superficial, el deseo de no considerar al otro con el fin de obtener beneficios personales, la exaltación de los sentimientos y las ideologías cambiantes por sobre la objetividad, la figura de la cruz constituye una realidad poco bienvenida.

Lamentablemente, esta reacción se encuentra también en la iglesia de hoy. Parafraseando al autor del libro, los predicadores actuales parecieran temer a la reacción de la gente frente a una cruz que lo demanda absolutamente todo. Por ello, les parece conveniente exponer un mensaje ligero, motivador y que diluya la necesidad urgente de la cruz.

Sin embargo, el hombre que deja a su congregación desconociendo la cruz, mantiene a dicha congregación en el desconocimiento de su pecado. En palabras del autor: “El predicador que esconde la cruz esconde el amor de Dios”.

La gravedad de esta situación es que la verdad del evangelio es conscientemente degradada, y esta verdad, esta buena nueva, el pastor Miguel Núñez la resume de la siguiente forma: “La ley de Dios había sido quebrantada. Dios quería perdonar al hombre, pero no violando Su justicia. Por lo tanto, Dios podía enviar a cada ser humano al infierno o hacer que Su Hijo pasara por el infierno en la tierra. Entonces, Él envió a Su Hijo.

La verdad de Cristo es tan necesaria como siempre lo ha sido en cada generación, pero es urgente que, en el presente tiempo, en el cual vemos una tan profunda incongruencia en aquellos que afirman conocer a Cristo, pero viven como si Él no existiera, proclamemos que “Jesús es el merecedor de toda nuestra vida, no solo porque Él fue el agente Creador del universo y Él es el Sustentador de todas las cosas, sino también porque todas las cosas fueron creadas para Él.”

A causa de esto, es que no dudamos de que este maravilloso recurso, escrito en el clásico y llano estilo pastoral de su autor, será de profunda bendición y una herramienta de inmedible utilidad para aquellos que quieran saber y anhelen ver sus vidas transformadas conforme a lo que la Biblia revela sobre su personaje principal, Jesús.