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Once maneras de orar por ti mismo cada día

Cesar Custodio | May 23rd

Uno de los elementos clave de la oración es la petición, y orar por ti mismo. Algunas personas evitan ese tipo de oraciones, pensando que no demuestran humildad y vuelven la atención sobre ellas mismas en vez de Dios.

Sí, es completamente bíblica. De hecho, Jesús hizo la siguiente petición la noche anterior a su crucifixión: «… Padre, glorificame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (Juan 17:5).

Si Jesús necesitaba orar por sí mismo, con certeza yo también necesito orar por mí mismo. Dicho eso, reflexiona en estas once peticiones personales que he comenzado a traer delante de Dios a diario.

1. Examíname.

Tomé ésta prestada del rey David, quien le pidió a Dios que «lo examinara, lo conociera, lo probara y viera si había en él camino de perversidad» (Salmos 139:23, 24). Orar de esa manera requiere coraje, pero quiero que el Señor me revele esas cosas que no le agradan.

2. Perdona mis pecados.

Este es el paso obvio después de la primera petición. Estoy desperdiciando mi tiempo al orar si no estoy dispuesto a confesar en el proceso (Salmos 66:18). Una vez he buscado y recibido su perdón (1 Juan 1:9), estoy listo, lavado y limpio, para seguir orando.

3. Lléname con tu Espíritu.

Cuando al conocido predicador/evangelista D.L. Moody le preguntaron por qué buscaba constantemente la llenura del Espíritu, respondió: «porque tengo una fuga». Fui bautizado con el Espíritu cuando fui salvo, esta realidad no necesita repetirse. Sin embargo, como Moody, tengo una fuga. Necesito llenarme constantemente (Efesios 5:18), en especial para tiempos de servicio y ministerio especiales.

4. Restáurame y fortaléceme.

El ministerio puede consumirnos y crear un estado de desaliento y agotamiento (Isaías 40:30).

Ministry can suck the life right out of us, creating a state of despondency and weariness (Isaiah 40:30). Like David, I ask God to “Restore to me the joy of your salvation” (Psalm 51:12). Also, I include myself in on God’s promise to His people, through the prophet Ezekiel: “I will remove from you your heart of stone and give you a heart of flesh (36:26).

5. Concédeme sabiduría.

Tengo mucha información a mi disposición. Lo que necesito es sabiduría, sabiduría de Dios, la que viene de arriba. Vivimos en un tiempo en el que la información abunda y la sabiduría parece casi extinta. Por fortuna, Él se alegra de compartirla con nosotros, «abundantemente y sin reproche», con solo pedirle (Santiago 1:5).

6. Protege mi mente.

Se que soy lo que pienso (Proverbios 23:7), por eso quiero pensar cosas buenas y necesito la ayuda de Dios para hacerlo. Como tenemos al Espíritu de Dios viviendo en nosotros, tenemos acceso a la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Sin embargo, no debemos ser pasivos en el proceso. A diario, oro para que mi mente carnal sea suprimida y la mente de Cristo reine en mí.

7. Detén a Satanás.

Satanás odia todo lo que he escrito más arriba. Él perdió la guerra eterna, pero hará todo en su poder para ganar la batalla por nuestras mentes. Oro por la fuerza diaria para resistirlo para que así huya (Santiago 4:7). Como Jesús, a veces le hablo directamente y le digo: «quítate de delante de mí» (Mateo 16:23).

8. Quita la incredulidad y dame fe.

Nunca debemos entrar a esas batallas solos. Como el padre del muchacho endemoniado, tengo que pedirle a Jesús, «creo; ayuda mi incredulidad» (Marcos 9:24). Como los discípulos en formación, necesitamos pedirle al Señor, «auméntanos la fe» (Lucas 17:5).

9. Guarda mi comportamiento

Lo último que quiero hacer es ser una piedra de tropiezo para aquellos a mi alrededor (1 Corintios 10:32), en especial para los perdidos. Por eso, oro al Señor: «no nos metas en tentación, mas líbranos del mal» (Mateo 6:13), para que me proteja y me guarde de actitudes y decisiones malas.

10. Ordena grandes encuentros divinos.

A través de los años, este versículo se ha vuelto cada vez más importante para mí: «El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos» (Proverbios 16:9). Mi deseo diario es seguir el calendario de Dios. Ya que, con frecuencia, Él guía de manera espontánea, tengo que dejar un margen para que Él reorganice mi horario. Oro, en especial, que él me guíe con regularidad hacia oportunidades para evangelizar y animar a otros.

11. Agranda mi esfera de influencia.

Esta última petición la saco directamente del ejemplo de Jabes. Como este hombre misterioso del Antiguo Testamento, pido continuamente a Dios: «si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio» (1 Crónicas 4:10). Según Jack Taylor en PRAYER: Life’s Limitless Reach [ORACIÓN: La vida sin límite], esto significa «mayor responsabilidad, mayor influencia, mayor oportunidad». Para la gloria de Dios, ese es el deseo de bendición y expansión en el ministerio que busco con constancia.

La petición es solo uno de los radios de la rueda de la oración. Es cierto que no debe tomar precedencia sobre la alabanza a Dios y la intercesión por otros. Pero, en el tiempo que me queda en este planeta caído, pienso tomar completa responsabilidad y ventaja de cada oportunidad de orar por mí mismo.

Traducido de: https://www.lifeway.com/pastors/2017/12/07/11-ways-pray-every-day/